martes, 1 de diciembre de 2009

Curriculum

Isaúl Ferreira es director actor e Investigador Teatral.
Egresado de la Escuela Municipal de Arte Dramático (EMAD), ha cursado hasta cuarto año de la Licenciatura en Artes Combinadas, en la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires ( UBA).
Realizó seminarios de Perfeccionamiento en Dirección y Actuación con Alberto Ure , Manuel Iedvabni, Paco Redondo, Violeta Albacete
También se ha formado en Técnicas de Lenguaje Corporal con Maricarmen Arnó y Elina Matosso.
Ha realizado diversos seminarios de capacitación en el exterior que le ha permitido profundizar en la técnica denominada “La pratique du Mouvement” desarrollada por el bailarín y coreógrafo francés Hervé Diasnas. En la École des Hautes Études en Sciences Sociales de Paris, participó del seminario de “Estética y filosofía de la imagen en la obra de Berthol Brecht” dictado por el filósofo e historiador del arte George Didi-Huberman.
Como investigador ha expuesto trabajos en distintas Jornadas de estudio, organizadas por el Instituto de Artes del Espectáculo y por el GETEA (Grupo de Estudios de Teatro Argentino e Iberoamericano.)
Desde 1995 hasta la actualidad ha desarrollado actividad docente en forma particular y en distintas instituciones como “El Instituto de Formación del Actor”, con la dirección artística de Hugo Urquijo y el “Instituto de la voz Profesional” con la dirección de Carlos Demartino. Ha participado como docente en el área Teatro en la Secretaría de Educación no Formal.
Como actor ha intervenido, entre otras obras en: “El Cazador Americano” de Haroldo Conti, cooproducción con el Teatro General San Martín y la Dirección de Enrique Dacal. “La Noche de la Rata” de Copi con dirección de Maricarmen Arnó. “Fastos del infierno” de Michel de Gelderode con dirección de Guillermo Ghio. “Matadero” con dirección y dramaturgia de Marcos Rosenzvaig. “Somos” de Eduardo Pavlosky, dirección de Juan Carlos Fontana. “Los Ángeles Organizados” de Daniel Muxica con dirección de Eduardo Cuenca. Fue integrante del grupo “Teatro de la Libertad” dirigido por Enrique Dacal. En cine fue dirigido por Miguel Mirra en “Cuerpos y Armas”, “Pozo de Zorro” así como también en el documental “After Shakespeare” de Hanns Garrino.
Como director ha puesto en escena: “Construcción” creación colectiva, “Auto da Fe” de Tennessee Williams , “Todas Tenemos la Misma Historia” de Darío Fo. “Conchita o los descuidos del Arte” monólogo de Daniel Muxica. “La boda de los burgueses” de Bertolt Brecht, entre otros. Su último trabajo como director data del año 2007 en que dirigió “Acreedores” de August Strindberg que contó con el auspicio de la Embajada de Suecia y con los subsidios del Fondo Nacional de las Artes y PROTEATRO.
En la actualidad está realizando investigaciones sobre el desarrollo de metodologías y prácticas escénicas desde una perspectiva que implica una reconsideración de las poéticas del teatro en las tradiciones literarias y escénicas occidentales integrando los aportes de la filosofía, las artes figurativas y audiovisuales así como también la música en la búsqueda de una nueva poiesis iconico-temporal del gesto y del movimiento en su articulación con el lenguaje. Actualmente se encuentra ensayando "JACKIE" de la autora austriaca Elfriede Jelinek, material a estrenarse la temporada 2010, en la ciudad autónoma de Buenos Aires.






sábado, 21 de noviembre de 2009

DESTINO POLÍTICO DEL TEATRO AYER, HOY

"Es una característica del teatro ser impúdico, exponer públicamente lo que no debería exponerse."

Alain Badiou

lunes, 16 de marzo de 2009

La actriz, relato de un viaje.

Érase una vez un hombre joven dotado de abundante nostalgia
Robert Walser

La actriz ejercitaba el oficio de la actuación en una ciudad que se desintegraba sin prisa a orillas de un río que los habitantes habían declarado mar. Gran parte de ellos eran ancianos que desmemoriados de sí, jugaban a volver a ser niños; con el olvido desquiciado, desmesurados de locura, avanzaban a paso lento por las calles de aquel lugar que por ausencia de almas y a fuerza de maquinales costumbres, se empeñaba en parecerse a un pueblo pero jamás a una ciudad. En la playa, jóvenes taciturnos con la mirada impregnada de azul, imaginaban ansiosos épicas travesías y gestas libertadoras. Él río, ése que “habían declarado mar” como irónico bufón con aires huracanados creaba simulacros de tormentas. Una vez más resentido en su amargo dulzor, con magníficos artificios ponía en práctica su venganza, otras aquietaba el agua, despertaba abismos, espejaba monstruos, convertido no ya en mar sino en pozo. Así el acuático bribón encarcelaba los sueños de aquellos jóvenes que pensaban en el mar como un lejano recuerdo o una ensoñación. En una de las márgenes de la plaza, sobre una explanada, se erigía el coliseo. Una vez más, como augusto señor e importante mecenas patrocinaba el arte de la actriz. La noticia se había propagado en diarios y pasquines de páginas muy coloridas poblada de unos extravagantes personajes que decían pertenecer a la “alta sociedad”. Dictaban sentencias morales como: “Hay que viajar a la India para transformarse en más bondadoso”, que firmaba un pretendido monarca con ideas colonizadoras y mezquinas. También daban consejos que intentaban apaciguar la angustia que despierta el ocio. Como poción catártica, el anuncio del regreso de la star, con una fotografía retocada para vender juventud eterna, habilidad indispensable para convertirse en una pieza destinada a la sacralidad. Pero aquella imagen contrastada con la realidad, interpelaba a la mujer con su propio espectro. ¡Iba a comenzar la función!... Las luces de la sala comenzaron a apagarse lentamente, la oscuridad cedió ante el silencio. Un haz de luz atravesó el espacio: extravagante, exquisita, con una pretenciosa fascinación avanzaba. Su voz comenzó a encantar un círculo mágico de luz sonido y movimiento produjo que me olvidase del mundo hasta que estrambóticos sonidos profanaron el éxtasis. Me encontraba rodeado de viejos aplastados unos sobre otros, con quejidos casi agónicos, adormilados, los miembros inmóviles, como si estuvieran muertos. La actriz con leve reverencia llevó a cabo su ritual de agradecimiento, pero al levantar con altivez el rostro una mueca de tensión lo contrajo. El augusto amante y protector la había abandonado, el teatro estaba vació. Mi aplauso se prolongó con intensidad tratando de contagiar a la indiferente y poco numerosa platea, ella reclinó la cabeza una y otra vez, con reverencias renovadas. Saludó a la nada y se perdió entre cajas. Yo me di cuenta de que aún era joven; salí para la playa donde los muchachos bailaban al compás del tamboril. A los pocos días tome el ferry y partí.
Isaúl Ferreira Olivera

lunes, 15 de septiembre de 2008

La soledad no te enseña a estar solo sino a ser único.

Émile Cioran

Siesta



Las cáscaras de cal descubrían rupestres circunvalaciones;
sombras, oscuridad, trazos que delineaban un hábitat espectral.
Juego de deleite infinito en la inmovidad;
caleidoscopio sensorial
entrenimiento ocioso.

Ansioso devenir, titiritar de la primera desnudez.
Deslizarse y sobarse; dilatar el movimiento
de cadenas de falange.
Restregarse dentro de la carne,
rasguñar la piel, desgarrar ligamentos,
cortar tendones, descuartizar las partes,
salir de sí.

Isaúl Ferreira

viernes, 25 de julio de 2008

Sobre el realismo

La vida es dolorosa y decepcionante. Por lo tanto, es inútil escribir más novelas realistas. Ya sabemos a qué atenernos sobre la realidad en general; y pocas ganas nos quedan de saber algo más. La humanidad, tal cual es, ya sólo nos inspira una apagada oscuridad. Todas esas "observaciones" de una agudeza tan prodigiosa, esas "situaciones", esas anécdotas... Una vez cerrado el libro, no hacen más que confirmar una leve sensación de asco que ya alimenta bastante cualquier día de "vida real".
Michel Houellebecq

martes, 11 de marzo de 2008

TRIBUS DEL VACIO

A partir de la exposición de dos hechos de los que fui espectador, quisiera tratar de encontrar alguna línea de reflexión que me permita plantear una hipótesis, con respecto al panorama tan oscuro de nuestro quehacer teatral.
Este análisis tiene como objeto aquel sector de nuestro medio que pretende ser representante de algún tipo de vanguardia (si es posible aplicar este concepto hoy en día), en otras palabras, el sector que supuestamente posee una autoproclamada visión crítica sobre el pasado, el presente y el futuro de las formas de cómo hacer teatro en la ciudad de Buenos Aires.
Estas “tribus” –así se autodenominan – ganan espacio conformándose dentro del contexto urbano, en lo que yo denominaría BOLICHES TEATRALES, con chapa de cultura alternativa. Son asociaciones entre productores teatrales y gestores de opinión, que convergen legitimando las leyes que deben regir la actividad escénica; no leyes artísticas, sino leyes del mercado del entretenimiento, que tiene como consumidor número uno al representante de una clase mediocre, desvastada cultural y económicamente. Grupo que hace esfuerzos sobrehumanos para no dejar de pertenecer al statu quo vernáculo, antes de pegar un grito libertario ante la puerta del psicoanalista, y reconocer el dolor de ser medio pelo.
Retomando mi periplo de expectador; fui invitado a la representación de dos obras teatrales, aisladas una de la otra en tiempo y espacio. La primera se llevó a cabo en el mes de diciembre del 2007 en la zona de Palermo, la segunda en el mes de marzo del 2008 en el barrio del Abasto.
Podríamos decir que son dos mundos con muchos puntos de contacto, pero también con diferencias económicas. Dos colectivos teatrales que para mi sorpresa retroactiva habían creado dos obras aparentemente distintas, pero eran un calco una de la otra, con los mismos vicios estilísticos y las mismas distorsiones formales.
La única premisa compartida como estímulo para la creación era la denominada “subjetividad”, la misma que ha sido legitimada en el ámbito institucional, privado e independiente durante décadas y que ha constituido para muchos el único mérito para pretender encarar la carrera de actor, director y llegar a convertirse en artista.
Esta cualidad que acentúa aún más el vaciamiento intelectual e ideológico de los últimos años, conforma el prototipo del actor, director, dramaturgo del nuevo siglo.
La resultante: estética de la hipertrofia muscular, personajes que chillan con miradas hacia un horizonte vacío, intensidades patológicas e imágenes frisadas sin conjetura alguna de valor conceptual. Los grupos entronizan la libertad creadora, la eliminación del texto dramático previamente escrito por un autor que proporcione ideas. Dan forma a su creación a partir de disparadores temáticos extraídos de la literatura, una fotografía, una canción, un poema, en fin, un poco de cada cosa, como en el supermercado.
Por los resultados obtenidos a escala conceptual, la profundización crítica de los disparadores temáticos es nula. Esta técnica dramatúrgica muy de moda en los últimos años, que garantiza título de autor en tiempo récord, busca la construcción de una poética no aristotélica.
Decididamente, este procedimiento en las dos obras antes aludidas, concluyó en caos y sinsentido, haciéndose imposible para el espectador comprender lo que se intentaba plantear.
¿Qué ideas entran en confrontación? Quizás hemos llegado al punto en que haya que plantearse que toda confrontación entre representación y realidad ya no es posible.
Robert Musil escribe: “La ideología es el alma de la vida, también de la cotidiana. Todavía hoy es así. Pese a lo cual todo el mundo se divierte burlándose de ella”.